Amiga agua

Los amantes de la naturaleza, respetan el agua.

Cuidar del jardín no es un simple pasatiempo sino una manera significativa y profunda de expresar, a pequeña escala, un gran amor por la naturaleza. Con su investigación y sus soluciones, Claber contribuye a que el riego sea cada vez más eficaz y, por consiguiente, contribuye a salvaguardar un elemento indispensable para la vida del planeta: el agua. Un recurso precioso que se ha de conocer, respetar y utilizar lo mejor posible, incluso y sobre todo, en la vida diaria.

¿Qué cantidad de agua hay en la tierra?

El 71% de la superficie del planeta está cubierta por el agua de los océanos, los mares, los ríos, los lagos y los glaciares.
El 2% del agua se utiliza para beber, cocinar, lavarse, regar y en otras actividades humanas.
1.400 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso al agua potable.
2.000 millones de personas tienen acceso a recursos hídricos escasos.
Un ciudadano italiano consume 92,5 m3 de agua; la media europea es de 85 m3.
El 47% corresponde a la pérdida media de agua de la red de suministro de agua nacional

Un riego eficaz y ecológico

Regar bien significa satisfacer las exigencias de las plantas y, al mismo tiempo, evitar derroches tanto en el coste total del sistema como en el consumo de agua. Para lograrlo, el sistema de riego se ha de proyectar de manera que se reduzcan al mínimo las pérdidas, tanto durante el aprovisionamiento y la distribución del agua como durante su distribución.
Antes de llegar a las raíces, el agua puede fluir por la superficie, evaporarse en la atmósfera o, simplemente, no llegar a los puntos justos del terreno. La investigación Claber tiene como objetivo optimizar al máximo la eficacia del riego, es decir, la relación entre la cantidad de agua suministrada y la efectivamente aprovechada por las plantas.
Los sistemas de riego que alcanzan los más altos niveles de eficacia son el riego similar a la lluvia y el riego por goteo. Este último sistema se creó en los años 70 para lograr reducir el consumo y optimizar la productividad de la agricultura en terrenos y climas difíciles: en la actualidad, el ahorro hídrico puede llegar a alcanzar un 40%.
Además de hacer más cómodo el riego doméstico, la programación electrónica contribuye considerablemente a limitar los consumos. Tan solo se requiere un programador de batería para determinar con exactitud la cantidad de agua y regar durante el horario más adecuado: al alba y al atardecer para reducir al mínimo las pérdidas debidas a la evaporación. Todo esto con una pequeña inversión y con una gran fiabilidad, versatilidad y simplicidad de uso: gracias a Claber.

Consejos ecológicos de Claber

  1. EVITE LAS HORAS DE MAYOR CALOR. Sobre todo, en verano, riegue preferiblemente durante la madrugada o tras ponerse el sol para reducir la pérdida de agua debida a la evaporación.
  2. CORTE EL CÉSPED A MENUDO. Además de ser más bonito, el césped corto requiere menos agua; de hecho, si los vástagos son demasiado largos, retienen las gotas de lluvia natural o artificial antes de que lleguen a la raíz.
  3. PRUEBE EL SUELO La cantidad de agua necesaria depende del tipo de suelo (arenoso o arcilloso). Por lo tanto, es aconsejable controlar que el suelo, una vez regado, esté humedecido lo suficiente, sin agua encharcada. Los programadores Claber pueden ayudarle a determinar un programa de riego ideal para su tipo de suelo.
  4. APROVECHE LA LLUVIA. El agua de lluvia es un don de la naturaleza: aprendamos a no derrocharlo. Claber ha estudiado el sensor de lluvia Rain Sensor, que interrumpe el programa de riego en caso de precipitaciones naturales suficientes para garantizar un óptimo riego y lo restablece cuando el tiempo vuelve a ser bueno y soleado.
  5. RIEGUE SÓLO SI ES NECESARIO. Emplear agua para regar un patio o la acera comporta un importante derroche de agua y ningún beneficio para las plantas. Los aspersores Claber, fijos o regulables, permiten determinar con exactitud el área por regar con lo cual el riego es absolutamente uniforme.
  6. CONFÍE EN LA EXPERIENCIA CLABER. Un sistema proyectado con esmero y eficacia es capaz de aprovechar al máximo la presión y el caudal disponibles, asegura el riego adecuado del jardín y, por consiguiente, el ahorro de agua, y le permitirá disfrutar siempre de unas plantas verdes y exuberantes. Por ello, no dude en contactar con el Servicio de Diseño de Claber: es completamente gratuito y se pondrá a su entera disposición a través de su distribuidor de confianza.

Ahorrar agua, no sólo en el jardín

EN LA COCINA: en lugar de limpiar la fruta y la verdura bajo el grifo, déjela un rato en remojo, con un pizca de bicarbonato. Cuando prepare la comida, procure ensuciar lo menos posible. Y cuando lave los platos, no exagere con el detergente; además de contaminar menos los ríos y el mar, utilizará menos agua para el aclarado.
EN CASA: incluso una pequeña pérdida puede generar un gran derroche; bastan 90 gotas por minuto para derrochar 4.000 litros de agua al año. ¡Un daño para el medio ambiente y una pérdida para su cartera! Controle su instalación hidráulica: si todos los grifos están cerrados, el contador no tiene que girar. Además, si instala un dispositivo aireador en los grifos de su hogar, puede ahorrar mucha agua.
EN EL BAÑO: ¿sabe que el 30% del consumo de agua corresponde al agua empleada al tirar de la cadena? En efecto, cada vez que se tira de la cadena del váter, se emplean 10 litros de agua. Actualmente, existen sistemas que permiten elegir una cantidad de agua adecuada a las exigencias. Recuerde también que un váter que pierde puede consumir hasta 100 litros por día.
EN LA LAVADORA: para ahorrar no sólo agua sino también energía eléctrica es aconsejable utilizar siempre la lavadora a plena carga. Además, no todos saben que la temperatura es importante: un ciclo de lavado a 30 °C consume menos agua que un ciclo a 90 °C. Cuando compre la lavadora o el lavavajillas, elija un fabricante que garantice el menor consumo de agua: una elección que le beneficiará a lo largo del tiempo.