Regar bien significa satisfacer las exigencias de las plantas y, al mismo tiempo, evitar derroches tanto en el coste total del sistema como en el consumo de agua. Para lograrlo, el sistema de riego se ha de proyectar de manera que se reduzcan al mínimo las pérdidas, tanto durante el aprovisionamiento y la distribución del agua como durante su distribución.
Antes de llegar a las raíces, el agua puede fluir por la superficie, evaporarse en la atmósfera o, simplemente, no llegar a los puntos justos del terreno. La investigación Claber tiene como objetivo optimizar al máximo la eficacia del riego, es decir, la relación entre la cantidad de agua suministrada y la efectivamente aprovechada por las plantas.
Los sistemas de riego que alcanzan los más altos niveles de eficacia son el riego similar a la lluvia y el riego por goteo. Este último sistema se creó en los años 70 para lograr reducir el consumo y optimizar la productividad de la agricultura en terrenos y climas difíciles: en la actualidad, el ahorro hídrico puede llegar a alcanzar un 40%.
Además de hacer más cómodo el riego doméstico, la programación electrónica contribuye considerablemente a limitar los consumos. Tan solo se requiere un programador de batería para determinar con exactitud la cantidad de agua y regar durante el horario más adecuado: al alba y al atardecer para reducir al mínimo las pérdidas debidas a la evaporación. Todo esto con una pequeña inversión y con una gran fiabilidad, versatilidad y simplicidad de uso: gracias a Claber.